El reto de comprar vivienda en Colombia

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Cada vez es más difícil para un Colombiano tener casa propia. El acceso a los créditos en finca raíz es cada vez más complicado.

La vivienda sigue ubicándose como la inversión más preciada en la lista de las familias en Colombia pues, como reza el adagio popular, para algunos “tener casa no es riqueza, pero no tenerla sí es pobreza”.
Quizás por eso el caballito de batalla del Gobierno de Álvaro Uribe fue el de “un país de propietarios” y ahora, Juan Manuel Santos enfoca su política habitacional en un plan de 100.000 viviendas, ciento por ciento subsidiadas para los más pobres, entre otros programas para la clase media y para quienes ganan entre uno y dos salarios mínimos.
Las cartas están sobre la mesa y al destaparlas surge una pregunta recurrente: “¿Es buen momento para comprar?”. Una inquietud con diferentes puntos de vista, dependiendo desde dónde se mire.
Por ejemplo, Teresa Martínez –una profesional de clase media– está buscando un apartamento en Bogotá, pero piensa desistir de la idea porque su presupuesto no le ‘cuadra’. “La vivienda está muy cara”, se queja.
Sin embargo, al comentarle que existe un subsidio a la tasa de interés para acceder a oferta de entre 79,4 y 197,5 millones de pesos, esta potencial compradora ha vuelto a considerar la oportunidad de aprovechar la tasa promedio de 7 por ciento, pues el Gobierno y la banca asumen el resto (a octubre, la tasa promedio para oferta diferente de la social estaba en 10,7 por ciento).
Y aunque las medidas han surtido el efecto esperado (más solicitud de crédito y ventas en alza), la mayoría de las personas siguen frenando la intención por los precios “exagerados”, algo que no ocultan recientes estadísticas del Dane.
Tendencia alcista, pero sin burbuja
De hecho, la escalada alcista está representada en la variación de 11,97 por ciento en el precio de la vivienda nueva para el segundo trimestre del año, contra 11,10 del mismo periodo del 2012 y 9,93 por ciento del 2011. Aun así, representantes del sector prefieren identificar esto como “valorización, muy lejos de una burbuja inmobiliaria”.
Según César Llano, presidente de la Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas), sin pretender subestimar el fenómeno de los valores altos que, de hecho, deben monitorearse, hay razones de peso para desvirtuar la amenaza.
Actualmente –dice el directivo– no hay un gran volumen de inmuebles en venta, solo se comienza a edificar al lograr el punto de equilibrio y lo que está en obra es porque ya se vendió; es decir, no hay un inventario represado como sucedió a finales de los 90, con la crisis del Upac.
Además –agrega Llano– la gente no está demandando un alto porcentaje de crédito (el nivel de endeudamiento de los hogares para préstamos hipotecarios no supera el 56 por ciento del valor de la vivienda); en consecuencia, la cartera está sana.

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